Por Eva Fernández En realidad, no le gustaban especialmente los niños. Cuando pasaba una tarde con sus amigas y sus retoños, su instinto maternal quedaba cubierto. Pero todas sus amigas y la gente de su edad tenían hijos, así que, empujada por la presión, y para pensar en otra cosa y no terminar echándole cianuro en el chocolate a su anciana madre, se apuntó a una agencia matrimonial en secreto. Le daba muchísima vergüenza, por eso no se lo contó a nadie, pero quería probar y no le veía otra salida a su situación. Le hicieron un cuestionario previo, para encontrar candidatos compatibles, supuso ella. Se explayó con sus aficiones, sus gustos literarios, su amor por la pintura, el expresionismo alemán del XIX… - - ¿Adónde vas tan arreglada, hija?- Le dijo su madre. - - A buscar novio, mamá. – Respondió Clara, cortante. - ...
Relatos de los cursos de Escritura Creativa del C.C. Teodoro Sanchez Punter y de la Sala 2 del C.C. Salvador Allende