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HOY ME NIEGO A DECIR ADIOS

                                    ME NIEGO A DECIR ADIOS         No hace mucho tiempo iniciamos un sueño emocionante como aprendices de escritores. Desconocidos compañeros coincidimos en ese viaje de papel conducido por Rosa. Entre simples, pero interesantes relatos, construimos el camino de la AMISTAD.   Cada uno aportó su mejor “YO”. Escribimos, leímos e imaginamos historias que hablaban de la vida, de nosotros. Era una ilusión volver a encontrarnos en clase con Rosa que, ale- gre y optimista, nos dio la mano en ese gran círculo de afecto y lealtad que construimos.   Hoy me niego a decir adiós porque, respetuosos y respetados, hemos disfrutado de emo- ciones   alrededor de éste grupo insuperable.   Hoy me niego a decir adiós porque me gusta estar con mi...

Mi voz

Por Luisa Roco Bovio Jaime esperaba todos los días el autobús del colegio con una ilusión y unas ganas indescriptibles.   Su colegio era pequeño y tal vez poco adaptado a las necesidades de los alumnos que asistían a él, pero sus maestros y en especial, Susana,   hacían que las dificultades fueran casi invisibles. Había muy pocos que hablasen, muchas sillas de ruedas y muchos artefactos ortopédicos que ocupaban espacio para poder moverse con soltura, sin embargo, se respiraba alegría en sus pasillos y en sus aulas aunque las voces fueran casi siempre las de los profesores llamando a uno u otro alumno; las miradas y sus sonrisas eran el lenguaje que imperaba en aquel lugar dándole una sensación de buena estrella. “ ¿Qué era lo que la hacía diferente a las demás? ” se preguntaba a veces Jaime. “ ¿Tal vez lo particulares que eran cada niño o niña de la clase? ” o ” ¿la imaginación y el cariño de las maestras?” La mayoría eran maestras, aunque a lo largo de los años algún maestro...

Relato colectivo Jueves

                                                   Ella     Ana cogió su maleta y salió de casa.   Había llegado dos días antes. La instale en la habitación del niño, ya que la pensión estaba completa. A la mañana siguiente le serví una taza de café con leche, pero ella tan solo acarició la magdalena. Entonces fue cuando observé las marcas en sus finas muñecas. Ana se dio cuenta. Alargó rápidamente las mangas de su chaqueta y bajó su mirada asustada.   Le pregunté si conocía a alguien en la ciudad. Me mostró un papel con una dirección. Era una calle conocida por sus prostíbulos y sus habituales altercados a plena luz del día. Le indiqué cómo llegar pero no le mencioné lo que sabía. Nunca regresó.                   ...

Amiga Andrea

                               AMIGA ANDREA         Llegaste a clase como un rayo de ilusión y ejemplo de lucha cada día. Curiosa y divertida, fuiste juventud y frescura.   Tímida al principio, después nos emocionaste con narraciones jóvenes y llenas   de imagina- ción . Soñaste y escribiste esas otras historias que todos llevamos dentro. La vida que fue injusta, te dejó disfrutar de crónicas y cuentos de otros mundos que se desean. Nunca   te quejaste.   Hoy el sol se ha hecho hielo y la luz oscuridad cuando nos han dicho que te has ido. Te espe- rábamos para oírte contar la vida a tu forma. Sabíamos que siempre nos sorprenderías.   Nos duele el corazón porque te merecías estar con nosotros. Dejas un vacio que rompe el alma, porque eras ejemplo para todos. Tu voz se...

Tenemos necesidad de consuelo

Hoy tilila una nueva estrella en nuestro cielo. Andrea. Seguro que tu preciosa sonrisa ha despertado al Principito. Te ha dado la bienvenida con su Rosa y juntos habéis disfrutado de vuestra primera puesta de sol. Nosotros cada vez que miremos al cielo y veamos los cascabeles, sonreiremos y sabremos que estáis ahí. 

Microrrelatos

  Microrrelatos La cita Se sentó en el mismo banco, como todas las tardes. En el otro extremo reposaba un libro. Dudó si cogerlo. Lo abrió en la página cincuenta y tres porque tenía una esquina doblada. Había una frase subrayada: Te espero en el estanque.   Muerte doble    ( Un muerto regresa a su hogar ) Le dieron por muerto y lo dejaron tirado en la cuneta. Se arrastró como pudo hasta la carretera. Una mujer joven detuvo su coche, lo recogió y lo llevó a la dirección que él le indicó. Al llegar, vio que unos hombres sacaban una camilla. Una sábana blanca cubría la forma   de un cuerpo. Hacía unas horas que su mujer se había tirado desde la azotea.     AZAR ¡No tienes corazón! , exclamó ella. Es verdad. Aposté por él y lo perdí.     Remedio para el imsomnio La almohada era tan dura como la barra de pan del día anterior. Me levanté. Remojé el pan en leche y volví a la cama. Me quedé dormido como un tronco. ...

Microrrelatos

 Por Miguel Angel Marín Vuelta a casa (1) Me abre la puerta una niña de unos ocho años con tirabuzones rubios. Sus ojos son los de mi Paula. Justo detrás aparece un hombre con barbas. -        ¿Qué quiere usted? – Me increpa con cara de pocos amigos. -        Alfonsito, ¿es que no me reconoces? Al oír mi voz se queda paralizado. Lucía, tan guapa como siempre aunque con patas de gallo, me ve y se me lanza al cuello llenándome de besos. -        ¿Dónde te has metido todo este tiempo? ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Vuelta a casa (2) Mi casa ya no es mi casa. Aunque sigue en el mismo lugar. El color de la puerta es diferente. No queda rastro de mis cosas por ningún sitio. Mis hijos han desaparecido. Y un señor con bigote que no conozco se acuesta con mi avejentada mujer. ---------...