Ir al contenido principal

QUE PAIS NOS HABEIS DEJADO


                                                QUE PAIS NOS HABEIS DEJADO?



Has nacido en el siglo XXI y antes de cumplir los veinte años me preguntas :

-¿Qué país nos habeís dejado?

Hoy se jubila una generación que nació en los años cincuenta. Fuimos hijos de soldados de una guerra
Matamos y morimos sin saber porqué ni para quién. Después no hubo nada. No había tierras, ni traba-
jo ni justicia. Sólo odio. Y desde allí  levantamos  un país, lo  democratizamos y lo hemos  puesto en  el
mundo. No todos consiguieron llegar.

¿Os habeís preguntado que nos dejaron a nosotros? Todo por hacer, todo por luchar.

Aprendimos a vivir y sobrevivir. ¿Calefacción? Una botella de agua caliente en los pies. Convivimos con
golpes de porras y gases lacrimógenos.  Trabajamos la tierra con nuestras manos, con nuestro sudor. Ahorramos para vosotros y me preguntas, ¿Qué país nos habeís dejado?
Comimos pan con  vino y azúcar.  Luchamos para trabajar.  Remendamos zapatos, cosimos pantalones y zurcimos camisas. Crecimos con espíritu de rebelión. No pudimos elegir. Aramos  la tierra  y  segamos la  mies. La escuela nos enseñó a leer, a  escribir, pero no nos dejó pensar. Nadie se quejo. Fuimos hombres demasiado jóvenes que, juntos, empujamos  éste  país con  nuestras  manos  y nuestros hombros. Construimos casas dignas, llegamos a la universidad y alcanzamos un bienestar.

Nos reprimieron y me preguntas, ¿ Que país os hemos dejado?

No conoceís el pasado. Jugábamos en la calle y, a todos, la calle nos enseñó a vivir. Forjamos amistad y
compartimos amor y esperanza. No nos dejaron decidir, pero lo peleamos. Lentamente éste país empe-
zó a cambiar, empezó a caminar. Sois hijos del coche, el ordenador e internet. No conoceís la necesidad
 y me alegro. Pero cuando no tienes cobertura para el móvil, me preguntas, ¿Qué país nos habeís dejado?

Mi  generación  se marcha y  termina su camino. Ha llegado vuestro momento. Estáis preparados. Poder si
podeís. Seguro que quereís, pero no sé si lo entendeís. Quizá os falte voluntad porqué el futuro es incier-
to  y está lejos. Os toca a vosotros. Aprended y mejorad  nuestra historia. Pero no será fácil.

Cuando la rueda no gire hacia adelante, no vuelvas a decidme , ¿Qué país os hemos dejado?.
Por favor, dadnos las gracias.


Jesús añaños 2019


   

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dicen los viejos

por Miguel Angel Marín Dicen los viejos que el hombre se creyó Dios y que Dios lo castigó. Que unos sabios inventaron artilugios que nos permitían volar –puro cuento-, que fabricaron seres mecánicos y que intentaron incluso crear hombres nuevos, perfectos y que no enfermasen.  Todo esto me parecen invenciones, leyendas sin fundamento.  Ni yo, ni mi padre, ni el padre de mi padre hemos conocido otra cosa que una vida de trabajo duro, de privaciones y hambre, de frío en invierno y calor en el verano, cuidando de las cuatro cabras entre riscos pedregosos, en esta tierra yerma, seca y solitaria, durmiendo en cabañas cochambrosas y teniendo como única posesión unos harapos con que vestir, una honda con que defendernos del lobo y un zurrón en que guardar algo de comida.  Y siguen diciendo que en los buenos tiempos la vida era regalada, que la gente apenas tenía que trabajar, que vestían ropajes finos, que habitaban casas de piedra tan altas como montañas...

Yo que he vivido tantas vidas

  Yo que he vivido tantas vidas…        He vivido tantas vidas que ya no soy capaz de recordar cuándo ni cómo llegué a este azaroso mundo por primera vez. Ahora que me encuentro en el ocaso de la que ignoro si será la última, solo me vienen a la memoria retazos o imágenes fragmentadas de mis vidas pasadas.       Son muchos los que ponen en duda el fenómeno de la transformación o reencarnación. No seré yo quien intente rebatirlos ni daré los nombres, algunos reconocidos, de los individuos en cuyos cuerpos se ha transmutado mi espíritu, pero si diré que yo soy un ejemplo indudable de que existe.       El recuerdo más remoto que guardo de mi existencia, se remonta a finales del siglo XI, cuando compaginé mis ocupaciones como abad del Monasterio de San Millán de la Cogolla con mi laborioso trabajo en el “ scriptorium ”. Allí copié e ilustré, con mano minuciosa, varios códices, entre ellos el “ Liber Commicus”   o ...

ÁGUEDA

por CLF Águeda intentó disimular su decepción, se armó de valor, le dedicó su mejor sonrisa y le dijo mientras lo abrazaba: - Mis mejores deseos para los dos. Me gustaría ser la madrina de vuestra boda. Hablaré con Luisa. Aquella noche no paró de llorar hasta que se durmió. Por la mañana, con el nuevo día, sentada junto al balcón, los pensamientos fluían en su cabeza a la misma velocidad que los bolillos entre sus dedos. Seguía teniendo ganas de llorar pero no podía permitírselo. Para evitarlo, apretaba los dientes y los labios y respiraba profundamente. Empezó a pensar en todos los defectos del abogado. Era pretencioso, no tan inteligente como parecía y lo mas importante no sabía ver mas allá de su ambición. Definitivamente, no era merecedor de su amor. Un ser repugnante. Ni siquiera era digno de su hermana Luisa. Águeda se dio cuenta de que podía renunciar fácilmente a él. No solo eso, estaba empezando a odiarlo. En pocos minutos, había pasado de experimentar una profunda t...