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Mala educación


Por Eva Fernández


Chema se había levantado el sábado a las 7 de la mañana para sacar de cocheras el bús.  A las 7 y media de la tarde, a punto de terminar el segundo turno, en la parada de Gran Vía Salzillo se subió una chica discutiendo a voz en grito por su móvil.
-          Disculpa,  se te ha olvidao pasar a pagar, -le dijo Chema, con sorna.
-          Sí, yo te pago ahora.
-          Y si eres tan amable, las disputas en el ámbito privado.- Le pidió.
-          Pero es que a mí, si me da la gana, esto es público.
-          No, no, aquí estamos…
-          Si a mí me da la gana hablar por el móvil, hablo, ¿cómo que no?- interrumpió ella.
-          No, no, escucha, mira, aquí hay una niña, las palabrotas se han acabao ya…
-          Cucha tú, es que estás hablando cosas que no son, sin saber... Yo estoy hablando por el móvil.
-          No, no…
-          Perdona, ¿pero tú te vas a meter en mi vida, chacho?
-          Si es que precisamente, -contestó Chema-, me importa un carajo tu vida…
-          Exactamente,
-          Por eso te la guardas en el ámbito privado.
-          Si me da la gana de hablar por el móvil…-Repitió ella.
-          No, no, no… Te equivocas, te equivocas, aquí no puedes estar molestando a la gente.
-          Pero,… pero,  ¿cómo que no, no, no?, que me estás molestando tú a mí, chico.  Lo que tienes que hacer es cobrarme y ya está.
-          Lo que tienes que entender, - le contestó Chema- es que aquí el que manda soy yo.
-          Aquí no mandas tú, ¿Qué vas a mandar tú? Aquí manda el público.
Chema ya no pudo más. 
-          Pues mira, ¿sabes lo que te digo?-Entonces se dirigió a todo el pasaje.- Me van a disculpar ustedes, pero es que yo no puedo tolerar que una persona vaya chillando y hablando mal por el móvil.
-          Venga ya, pues anda que tú, es que tú a mi me encantas-le interrumpió ella-¿sabes? Es locura lo que tengo contigo…
-          Como no has pagao, -Chema abrió la puerta- como no has pagao,-repitió- haga usted el favor de abandonar el autobús.
-          No, no, es que voy a pagar, porque no voy a abandonar el autobús.
-          No, no va a pagar, porque no le voy a cobrar.
-          Pos  me da igual, haz lo que tengas que hacer y llama a quien quieras, y llamo a la policía yo, si hace falta, claro que sí, me vas a vacilar tú a mí, mono mierda, te vas a hinchar, comemierdas, este está mal follao, eso es lo que es, mal follao, muerto te veas, cuatro ojos, que tengas un accidente, que te estrelles en el coche cuando vayas solo, que te vea yo, que te vea yo a ti, aquí muerto, enterrao.
Al final ella se bajó, sin parar de insultarle, corriendo al lado del autobús…
-      Me cago en tus muertos,… tus muertos me cago, perro, …
-      Eso, caga.- No pudo evitar decir Chema en voz baja.
Chema cerró la puerta, arrancó, y explotó:
-          Anda a tomar por culo… hombre.  Anda a la mierda, voy a aguantar aquí gilipolleces.
Y le dijo a la madre de la niña:
-          Disculpe usted por la niña, pero es que precisamente, me sabía malo por ella…
-          Nada, no se preocupe, -le contestó la pasajera apurada.  –Menos mal que bajamos en la siguiente parada, -pensó.

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