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El diario del profesor


          Por Eva Fernández

Hemos venido a pasar el fin de semana al pantano de Lanuza, antes de volver a Dusseldorf  definitivamente.  Aunque en la Universidad casi todos creen que vivo en Berlín, por un malentendido a principio de curso que no me he molestado en desmentir.
Los niños insistieron en despedirse de la casita del embalse y de la lagartija que vive en el jardín. Le he dicho a mi mujer que tenía que corregir unos exámenes, que enseguida voy con ellos. Desde la ventana veo el embarcadero del embalse y a Astrid con los niños, que juegan a salpicarse con ella.
En realidad no tenía nada que corregir, sino exorcizar mis demonios por última (o penultima) vez, en este cuaderno: 

Sábado 9 de junio de 2018
Menos mal que acaba el curso la semana que viene.  Si no, el asunto de Marta se me va a ir de las manos.  Los demás profesores me rehuyen , sobre todo ellas... Cuando me lié con Marta le dije que era la primera, que nunca me había pasado. ¡Qué ingenua!  Si siempre hay una alumna dispuesta a abrirse de piernas si se le dedica un poco de tiempo. 
Sin embargo, ésta me ha descolocado un poco.  Siempre me han gustado más aniñadas, no se… con pechos breves, menudas.  Y Marta es todo lo contrario.  Entrada en carnes, con esos pechos que desafían a la gravedad cuando camina, inabarcables, que me hacen perder el hilo de lo que estoy diciendo en clase cada vez que la miro.
Y ahora que la muy zorra lo sabe aprovecha para llevar escotes al límite, e incluso viene  a clase sin sujetador.  El último día me tuve que abrochar la americana para tapar la entrepierna a pesar de los 28 grados del termómetro.
Meine kleine hure, mi pequeña putita, la semana que viene se nos acaba el juego, pero ahora mismo no puedo esperar a follarte por última vez encima de la mesa del despacho, tapándote la boca para que no grites como una posesa.
Ah! Seguro que llevas puesta la braguita azul Prusia porque te dije que me gustaba, liebe Marta, me da igual lo que lleves puesto con tal de quitártelo, y sacarte finalmente de mi cabeza.

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